Construir la paz desde lo local

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La paz es condición necesaria para garantizar el desarrollo de las sociedades, la dignidad de las personas y la sostenibilidad del mundo. A la humanidad le conviene más la paz que la ausencia de esta para subsistir como especie y para alcanzar nuestro máximo potencial. Es difícil pensar que alguien no estaría de acuerdo con esto; sin embargo, hemos sido testigos de cómo la violencia marcó el siglo XX y cómo, a pesar de que desde el fin de la segunda guerra mundial el número de conflictos armados entre naciones se redujo[1], ha habido un importante incremento de los conflictos armados al interior de los países[2] y el número de personas desplazadas a causa de ello es el más alto de la historia: Según datos de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el número de personas desplazadas de su lugar de origen como consecuencia de la persecución pasó de 42.7 millones en 2007 a 68.5 millones en 2017[3].

En México el panorama es complejo: después de dos años de la escalada de la violencia, y por primera vez en 20 años, la tasa de homicidios de México en 2017 superó la de 2011 —antes considerado como el punto máximo de la guerra contra el narcotráfico—, lo que lo convirtió en el año más violento en dos décadas[4].

Se estima que el impacto económico de la violencia en el país durante 2017 ascendió a 4.7 billones de pesos, lo que representa 21% del Producto Interno Bruto (PIB), aunque en seguridad pública y en el sistema judicial sólo se invierte el 1% del PIB[5].

Es fácil identificar que la paz no solamente es necesaria para garantizar la supervivencia de las personas, sino que además permite que se creen las condiciones necesarias para que éstas puedan alcanzar su máximo potencial y que los gobiernos destinen más recursos a la construcción de sociedades desarrolladas, seguras y sostenibles.

Pero, ¿cómo construir la paz? Y sobre todo, ¿qué entendemos por paz? Es importante tener un consenso muy claro sobre qué es la paz, ya que esto definirá la naturaleza de las estrategias que se diseñen para construirla y sostenerla.

Definir la paz es un asunto complejo, ya que su entendimiento suele estar en función de arraigados conceptos ideológicos, filosóficos y políticos de una sociedad específica en un momento histórico determinado. Sin embargo, se puede decir que durante gran parte de la historia de la humanidad se entendió la paz como la ausencia de guerra.

Ahora bien, las características de los conflictos posteriores a la segunda guerra mundial obligaron a la comunidad internacional a replantearse el concepto de paz: puede que haya sociedades que no estén en guerra, y que aún así no vivan en paz. Es decir, puede haber otras condiciones que afecten la convivencia pacífica entre las personas, el desarrollo de la sociedad y los derechos humanos a pesar de que no haya un conflicto armado declarado o guerra. Algunas de estas condiciones serían, por ejemplo, altos índices de violencia homicida, delincuencia organizada, altos niveles de pobreza

[1] Langholtz, H.J. (2013) Implementación de las Resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la Agenda de la Mujer, la Paz y la Seguridad en América Latina y el Caribe. UN Women & Peace Operations Training Institute.

[2] Se estima que los conflictos intra-estado constituyen más del 95% del total de conflictos armados en el mundo. Ver Human Security Centre (2005) Human Security Report: War and Peace

[3] ACNUR (2018) Tendencias Globales: Desplazamiento Forzado en 2017. Disponible en https://www.acnur.org/5b2956a04.pdf

[4] Institute for Economics & Peace (2018) Índice de Paz México 2018: Evolución y Perspectiva de los Factores que hacen posible la Paz. Disponible en: http://visionofhumanity.org/app/uploads/2018/04/Mexico-Peace-Index-2018-Spanish.pdf

[5] Ídem.

 

y de desigualdad, falta de oportunidades de empleo deficientes capacidades de los gobiernos para garantizar la tranquilidad y el orden, etc.

Esto llevó a ampliar el entendimiento de lo que significa la paz, entendiéndola que ésta no es solamente  la mera ausencia de conflictos, sino como un proceso dinámico, positivo y participativo[1], en el que se pone fin a la violencia del pasado, se previene cualquier ocurrencia o recurrencia de la violencia, se reconoce que los patrones locales de exclusión y discriminación deben transformarse, y en el que todos los participantes se comprometen a colaborar y actuar en esa transformación para enfrentar los problemas más urgentes y más amenazadores que enfrenta la sociedad[2].

En este sentido, construir y mantener la paz no sólo requiere desplegar esfuerzos para contener y atender los conflictos una vez que estos han estallado, sino que además se necesita adoptar medidas para prevenirlos y para hacer frente a sus causas más profundas[3].

Prevenir los conflictos conlleva dedicar tiempo, esfuerzo y medios financieros para tener informes asertivos sobre la situación política, que permitan actuar en tiempo y prever las acciones sobre el terreno. En el largo plazo, esta coherencia resulta más sostenible, en términos de sufrimiento humano y económico, que reaccionar a las crisis hasta que han estallado los conflictos[4].

Se ha identificado que algunas de las medidas que pueden llevar a cabo los gobiernos para impedir el estallido de conflictos son[5]:

  • Fortalecer el Estado de derecho;
  • Promover el desarrollo social y el desarrollo sostenible;
  • Erradicar la pobreza;
  • La reconciliación de los distintos grupos sociales y promover la unidad por medios como el diálogo inclusivo y la mediación;
  • Fortalecer el acceso a la justicia y la justicia de transición;
  • La rendición de cuentas, la buena gobernanza y la democracia;
  • La igualdad de género y participación decisiva de las mujeres en los procesos de toma de decisiones y de pacificación; y
  • El respeto y la protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales.

Aquí es importante señalar aquí la seguridad (entendida ésta como la combinación de las acciones de los cuerpos y las estrategias de seguridad) juega un papel clave para el mantenimiento de la paz: es imposible creer que ahí donde imperan la inseguridad y la violencia será posible sostener la paz; sin embargo, para hacer que la paz perdure, también es importante garantizar otra serie de condiciones. El Índice de Paz México 2018[6], identifica que un marco de seguridad pública y paz integral e integrado requiere, cuando menos, de los siguientes aspectos:

  • Reducir la corrupción y la impunidad;
  • Desarrollar la capacidad institucional junto con la transparencia y la rendición de cuentas;
  • Proteger los espacios públicos;
  • Crear confianza en las instituciones públicas al demostrar los avances logrados; y
  • Hacer frente a la dinámica específica subyacente a la violencia con armas de fuego, el comercio ilegal, la extorsión, el secuestro y las distintas formas de homicidio.

Se ha identificado que, debido a la naturaleza, dinámica y características de los gobiernos locales, estos pueden contribuir de manera muy concreta a la construcción y sostenimiento de la paz de tres maneras[7]:

  1. Brindando servicios públicos de calidad y promoviendo un desarrollo sostenible de manera más efectiva y eficiente.

 

La adecuada gestión de la prestación de estos servicios puede contribuir a mantener la paz debido a que, como las dependencias y entidades municipales suelen ser el primer punto de contacto de la población con las instituciones públicas, éstas se encuentran en una posición privilegiada para tener, de primera mano, información sobre las necesidades de la población local, las desigualdades que se viven (o que se sienten) y los potenciales conflictos, lo que a su vez permite responder a las necesidades de las personas, abordar las desigualdades a nivel local y aprovechar las capacidades existentes para la prestación de servicios[8].

 

Además, se ha identificado que cuando los gobiernos locales proporcionan los servicios básicos de manera justa, equitativa y confiable, puede aumentar la visibilidad, credibilidad y legitimidad del gobierno[9].

 

  1. Dando voz a las personas de manera representativa e inclusiva.

 

Esto se puede lograr tanto representando a la diversidad de visiones e identidades de los grupos sociales locales, como dándoles oportunidades para participar y transmitir sus intereses y necesidades a los actores de nivel superior (por ejemplo, en los gabinetes municipales, en las sesiones del Ayuntamiento y en los trabajos de sus Comisiones, así como en el congreso local y otros cuerpos de coordinación intergubernamental). En particular, esto puede dar voz a los grupos históricamente desfavorecidos o aquellos que están poco representados en los niveles más altos de gobierno.

 

Se ha documentado en diversas ocasiones que cuando se involucra a la población local en la formulación de las políticas, las personas no solamente se sienten más responsables de los asuntos públicos, sino que también “aumenta la participación pública, alienta a las personas a escuchar una diversidad de opiniones y contribuye a un mayor grado de legitimidad de las decisiones”[10].

 

  1. Fomentando la voluntad política para resolver conflictos y mantener la paz.

 

Sobre este último punto, un gran ejemplo lo representa la comunicación y actuación política de Jacinda Ardern, Primer Ministra de Nueva Zelanda, tras el ataque terrorista a dos mezquitas en la localidad de Christchurch, el pasado 15 de marzo, en el que un supremacista blanco asesinó a 50 musulmanes e hirió a 48 más que se encontraban rezando, lo que resultó en el peor ataque terrorista en la historia de ese país:

 

  • En lugar de generar un discurso de división y encono, Ardern mostró desde el inicio solidaridad con las familias musulmanas de las víctimas: asistió a las ceremonias fúnebres, utilizando un velo islámico en respeto a las tradiciones de las víctimas, y durante días presentó sus condolencias a la comunidad musulmana, que representa menos del uno por ciento de la población del país.

 

  • Centró su discurso en tres grandes líneas:

 

  • Condena enérgica sobre cualquier forma de expresión de odio y violencia;
  • Priorizar la atención política y mediática sobre las víctimas y sobrevivientes en lugar del agresor (con esto evitó, además, darle más notoriedad al terrorista, diciendo incluso que no volvería a mencionar su nombre);
  • Llamado a la unión y la solidaridad. En lugar de generar divisiones entre las diversas comunidades religiosas, su mensaje se centró en reconocer que las víctimas eran parte de una misma comunidad: “Esos seres amados eran hermanos, hijas, padres y niños. Eran neozelandeses. Ellos son nosotros. Y porque ellos son nosotros, hoy como una nación, los lloramos”.

 

  • Además, la respuesta de la primera ministra no se quedó solo en actos simbólicos. Menos de una semana después del atentado anunció la prohibición en Nueva Zelanda de todas las armas semiautomáticas de estilo militar y los fusiles de asalto –las utilizadas por el terrorista.

Así pues, a manera de resumen, es importante tener en consideración que hablar de construcción de paz a nivel local no sólo hace referencia a un estado a alcanzar, sino que se trata de un proceso vivo y dinámico, que requiere prevenir e identificar los posibles conflictos antes de que estos estalle, tratando de cubrir las necesidades de toda la población, reduciendo las desigualdades, garantizando la participación de las personas en la agenda de desarrollo, particularmente de aquellos que históricamente han sido desfavorecidos, y garantizar que la comunicación política abone a la solidaridad entre las personas.

[1] Asamblea General de las Naciones Unidas (2016) Declaración sobre el Derecho a la Paz. Resolución 71/189.

[2] Odendaal, A (2010) An Architecture for Building Peace at the Local Level: A Comparative Study of Local Peace Committees. UNPD, Discussion Papers.

[3] Asamblea General de las Naciones Unidas (2018) Informe del Secretario General: Consolidación de la Paz y Sostenimiento de la Paz. A/72/707–S/2018/43.

[4] Gómez Camacho, JJ (2017) Paz Sostenible: Nuevo paradigma para el trabajo de la ONU. Revista Mexicana de Política Exterior, núm. 110 pp. 61-77.

[5] Ortega Ramírez, AS; Lozano Vázquez, A (2018) Paz sostenible: implicaciones intermésticas para México. Foreign Affairs Latinoamérica. Disponible en http://revistafal.com/paz-sostenible-implicaciones-intermesticas-para-mexico/

[6] Institute for Economics & Peace (2018) Op. Cit.

[7] International Peace Institute (2018) The Role of Local Governance in Sustaining Peace. Issue Brief, February.

[8] Brinkerhoff, DW (2011) “State Fragility and Governance: Conflict Mitigation and Subnational Perspectives”, Development Policy Review, 29, no. 2.

[9] Van den Berg, D., Warren, MJ (2015) “Acting Local: How Decentralized Government Can Help Build States”, IPI Global Observatory.

[10] Michels, A., De Graaf, L. (2010) “Examining Citizen Participation: Local Participatory Policy Making and Democracy,” Local Governance Studies 36, no. 4.

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