15. 20-jun-19 2do. Trim 2019 REDES SOCIALES Y DEMOCRACIA

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Durante la última década las redes sociales han jugado un papel fundamental para monitorear, vigilar, y denunciar la actuación de los agentes estatales y otros actores sociales relevantes, a la vez que se han vuelto instrumentos de promoción y defensa de los derechos humanos.

Por el otro lado, también han servido como canales para publicar información en detrimento del ejercicio democrático – por ejemplo, las denominadas fake news –, limitar el debate respecto de la vida pública por un acceso sesgado a la información – por ejemplo, las llamadas burbujas informativas o burbuja de filtros –, conectar y/o personas e iniciativas destinadas explícitamente a minar la democracia y atentar contra la dignidad y derechos humanos de algunos grupos poblacionales – como es el caso de redes fascistas – y para violentar, por medio de amenazas, difamación y otros mecanismos, a las personas defensoras.

El uso de las redes sociales para llevar a cabo acciones de activismo político se ve facilitado debido a la velocidad, la confiabilidad, la escala y el bajo costo de las tecnologías digitales, lo que a su vez permite un gran alcance de dichas acciones (Joyce, 2010). Ello significa que las redes brindan un gran potencial para articular a miles o millones de personas, en poco tiempo, alrededor de un tema que se considere de interés público.

En México, el internet es un derecho reconocido por la Constitución Política y es a la vez una herramienta que posibilita el ejercicio de otros derechos y el desarrollo de actividades diversas que afectan el bienestar de la población (Calvin, 2019). De hecho, el internet – y, por ende, las redes sociales – puede considerarse como una herramienta de empoderamiento, transformación política, social y de desarrollo, y como espacio público de participación política.

México es el décimo país con mayor número de usuarios de internet, al contar con más de 85 millones de usuarios, es decir más de 65% de la población nacional (Internet World Stats, 2019).

El uso de las redes sociales y las nuevas tecnologías de la comunicación facilita la posibilidad de conectar a las personas al generar nuevos espacios de encuentro en los que pueden formar lazos sociales e incluir a aquellos que se encuentran marginados o en situación vulnerable. Estos espacios tienen además un carácter formativo, pues permiten conocer y poner en práctica habilidades de comunicación y deliberación necesarias para el debate público, así como adquirir las competencias necesarias para tomar decisiones (Jenkins et al., 2016).

Asimismo, las redes sociales pueden brindar la oportunidad de participar en el debate público no solamente por medio de la expresión de las preocupaciones políticas de sus usuarios, sino de la influencia en la agenda de instituciones políticas y organismos públicos. Al ofrecer múltiples posibilidades de acción y facilitar los medios para hacerlo, el activismo digital no solamente democratiza la política sino que garantiza el ejercicio del derecho a la participación (Ollín, 2018).

En los últimos años, hemos sido testigos de importantes manifestaciones de defensa de la democracia a nivel global y en el ámbito mexicano por medio del uso de las redes sociales y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, que han servido para dejar en claro su potencial articulador y capacidad de incidir en la agenda pública. A continuación, se presentan algunos casos que ejemplifican cómo las redes sociales han sido de utilidad para fortalecer el ejercicio de la democracia:

#YoSoy132: politizar a la juventud y abrir el debate político

El 11 de mayo de 2012, en plena campaña electoral para la presidencia de la república, nació el movimiento #YoSoy132 a través de la organización de estudiantes universitarios por medio de las redes sociales, a partir de una protesta en contra del entonces candidato del PRI a la presidencia.

El movimiento surgió como una reacción ante declaraciones de deslegitimación de las protestas que habían llevado a cabo algunos estudiantes universitarios ante la presencia del candidato en la Universidad Iberoamericana –Ibero–, en donde líderes del PRI declararon que en realidad quienes se habían manifestado no eran estudiantes, sino personas ajenas a la escuela, lo cual fue además reforzado por diversos medios de comunicación. Esto ocasionó que 131 estudiantes de la Ibero se grabaran a sí mismos para identificarse como parte de las protestas, mostrando sus credenciales de estudiantes, lo que a su vez sumó adeptos de otras escuelas y de otros estados.

El movimiento pasó de ser un movimiento en el ámbito digital, a la organización de una alianza entre estudiantes de universidades públicas y privadas de todo el país, bajo la bandera de #YoSoy132, que elaboró un pliego petitorio para exigir información de mayor calidad por parte de los medios de comunicación, exigir la creación de espacios en los que las y los jóvenes pudieran participar de manera más directa en el proceso electoral y para exigir una mayor apertura en el debate público presidencial

#YoSoy132 cobró importancia principalmente por dos razones: la rapidez con que logró posicionarse en el contexto político debido a su impacto en las redes y la solución, en sólo 40 días, de 4 de sus demandas más importantes, un hecho sin precedentes en la historia de los movimientos estudiantiles en México (Morales, 2014; p.5).

En términos generales, el movimiento #YoSoy132 contribuyó significativamente al ejercicio de la democracia, por medio de la concientización de las y los estudiantes, promoviendo el cambio discursivo de los medios de comunicación y conformando una amplia red de personas interesadas en temas políticos (Morales, 2014; p.170), y  logró politizar a una parte importante de los estudiantes mexicanos pertenecientes a la llamada generación millennial, usualmente catalogada como políticamente apática (Hernández, 2018).

#Verificado2018: combatir las noticias falsas para fortalecer la democracia

Durante las elecciones presidenciales de 2016 en los Estados Unidos de América, se estima que cerca de 10 millones de electores potenciales tuvieron acceso a noticias falsas difundidas en redes sociales (VerificadoMx, 2018).  Durante las campañas presidenciales estadunidenses, se identificó que la mayor parte de dichas fake news fueron para favorecer la candidatura de Donald Trump y en detrimento de Hillary Clinton (Silverman, 2016) e incluso se calcula que, de no haber sido por la influencia de las fake news, Trump no hubiera sido electo presidente (Parkinson, 2016).

En un contexto electoral, las noticias falsas o fake news se utilizan como estrategia para desprestigiar a los adversarios con el objeto de reducir el número de posibles votos que obtendrían. A esto se suman las estrategias de bots en Twitter, que impulsan hashtags a favor de uno u otro candidato, así como la difusión de memes con información descontextualizada, en detrimento no sólo de la agenda de las y los candidatos, sino limitando el acceso a información veraz y de calidad que permita la elaboración de juicios políticos bien informados por parte del electorado.

Como una manera de hacer frente a la posibilidad de la influencia de las fake news durante el proceso electoral 2017-2018 en México – por cierto, el más grande en la historia del país –, surgió #Verificado2018, una iniciativa que reunió a varios periodistas y politólogos durante 180 días, liderada por Animal Político, AJ+Español y PopUp Newsroom, a la que se unieron más de 80 medios, organizaciones civiles y universidades, con el objetivo de hacer frente a las noticias falsas y a las promesas irrealizables de las y los candidatos, o bien, a las críticas sin fundamento.

Durante el periodo de trabajo de #Verificado2018, se publicaron más de 400 notas y 50 videos accesibles a poco más de 5 millones de visitas a través de Twitter y Facebook, en las que se procesó la información y se presentó a las y los usuarios de dichas redes sociales un análisis de cada una de las notas y videos, en donde se intentó combatir las noticias falsas, revisar el discurso de las y los candidatos y generar contenido que sirviera para explicar las diferentes etapas del proceso electoral.

Además de las personas y organizaciones que participaron desde un inicio en la iniciativa, #Verificado2018 logró sumar a Facebook, Google News Initiative y Twitter, así como de Open Society Foundation, Oxfam México y Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, en un ejercicio sin precedentes en el país de análisis de noticias y otros contenidos informativos.

 

 

 

 

Los “mocosos” antifa: organizarse contra los discursos de odio y los actos fascistas

En los últimos dos años, los grupos de supremacistas blancos han reaparecido con fuerza en la vida pública de los Estados Unidos de América, llevando a cabo actos que atentan contra la vida, la seguridad y los derechos de las personas no blancas.

Entre dichos actos, se identifican discursos políticos, marchas, iniciativas de ley y actos de gobierno que ponen en riesgo a las minorías estadunidenses – por ejemplo, a la comunidad latinoamericana migrante, a las personas judías, a las personas afroamericanas y a la comunidad LGBTI+ –, bajo la consigna de proteger “el modo de vida blanco”.

A manera de reacción ante una situación que no solamente viola los derechos humanos de las minorías, sino que representa una amenaza real de muerte, diversos grupos de adolescentes y jóvenes se han organizado para hacer frente a los movimientos racistas.

A través de las redes sociales y las tecnologías de la información y la comunicación, adolescentes y jóvenes de distintos estados han encontrado un medio para comunicarse y organizarse para limitar y hacer frente a las expresiones de odio por parte de los supremacistas blancos.

Las y los antifas no forman parte de una organización estructurada, sino que utilizan las redes sociales para identificar y denunciar actos públicos organizados por grupos y líderes fascistas – incluyendo políticos y representantes de gobiernos – para movilizarse físicamente a los lugares en donde se llevan a cabo dichos actos y hacer protestas públicas que eviten “darle voz al discurso de odio”.

El uso de las redes sociales ha permitido que el movimiento de los antifas se haya expandido su espectro de acción a lo largo del territorio estadunidense, ha sido de utilidad para denunciar cuentas y usuarios que promueven la supremacía blanca y se han utilizado como un medio para promover los derechos humanos y exigir a los gobiernos su protección.

Comentarios finales

Los ejemplos sobre cómo las redes sociales han sido de utilidad para fortalecer la democracia – por ejemplo, a través de las denuncias sobre violaciones de derechos humanos, la exigibilidad de las obligaciones gubernamentales y el monitoreo de la función pública – abundan. Como se señaló en el inicio, las redes sociales ofrecen una importante oportunidad para promover, articular y catalizar el interés de las personas en los temas públicos.

Sin embargo, también pueden representar importantes riesgos para la democracia: desde la difusión de información falsa, pasando por la presentación de datos sesgados y la manipulación de la agenda pública, hasta facilitar la articulación de grupos e iniciativas en detrimento de los derechos humanos. Una sociedad en la que el debate político es sesgado, la información manipulada y hay grupos sociales amenazados, difícilmente puede convertirse en una sociedad democrática.

Garantizar que las redes sociales fortalezcan la democracia, implica desarrollar y fomentar el desarrollo de competencias digitales que incluyan, entre otras cosas, la capacidad de buscar y filtrar la información, evaluar la veracidad del contenido digital, crear contenido de forma responsable, así como interactuar, colaborar y relacionarse con otras personas por medio de tecnologías digitales (Carretero, et al., 2017). Todas estas competencias son clave para que el uso de las redes sociales promueva una participación política responsable que consiga las transformaciones sociales y económicas que necesita una sociedad democrática.

Referencias

Calvin, Claudia (2019) “Lo digital es político”, en Derechos para todas y todos. Revista Voz y Voto. Núm. 316, junio de 2019, p. 36-39.

Carretero, S.; Vuorikari, R. and Punie, Y. (2017). DigComp 2.1: The Digital Competence Framework for Citizens with eight proficiency levels and examples of use. Luxembourg: Council of Europe.

Hernández, Manuel (2018) #YoSoy132: a 6 años del movimiento estudiantil que politizó a la generación ‘millennial’ en México. Reuters, publicado el 12 de mayo de 2018, disponible en: https://actualidad.rt.com/actualidad/271233-yosoy132-6-anos-movimiento-estudiantil-mexico

Internet World Stats (2019) Top 20 countries with highest number of internet users. Actualización al 31 de mayo de 2019. Disponible en https://www.internetworldstats.com/top20.htm

Jenkins, H., Shresthova, S., Gamber-Thompson, L., Kliger-Vilenchik, N., & Zimmerman, A. M. (2016). By Any Media Necessary. The New Youth Activism. New York: New York University Press.

Joyce, M. (Ed.) (2010). Digital Activism Decoded. Digital Activism Decoded The New Mechanics of Change. New York: IDEBATE Press.

Morales, Federico (2014) El Movimiento Estudiantil #YoSoy132. Antología Hemerográfica. Tesis presentada para obtener el grado de Maestro en Historia. Disponible en http://www.bib.uia.mx/tesis/pdf/015937/015937.pdf

Ollín (2018) Índice de Participación Juvenil 2017-2018.

Silverman, Craig (2016) This Analysis Shows how Fake Election News Stories Outperformed Real News on Facebook. BuzzFeed News, November 16.

Parkinson, Hanna (2016) Click and Elect: How Fake News Helped Donald Trump Win a Real Election. The Guardian, November 14.

White, Aidan (2017) Información falsa: la opinión de los periodistas. UNESCO, disponible en https://es.unesco.org/courier/july-september-2017/informacion-falsa-opinion-periodistas

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